Lee los siguientes poemas y determina:
a. ¿Cuál es el motivo de ambos?
b. Menciona 2 características del Romanticismo que se presenten en cada poema.
c. ¿Cómo se relaciona cada poema con la vida de su autor?
d. ¿Qué diferencias y semejanzas tienen con la poesía barroca novohispana?
POEMA 1:
Juan de Dios Peza
Tienes como Luzbel, formas tan bellas
que el hombre olvida al verte, enamorado, que son tus ojos negros dos estrellas veladas por la sombra del pecado.
Y no turbas, hipócrita el reposo
el Pobre hogar con que tu falta escudas, porque a besar te atreves al esposo, como besara a Jesucristo Judas.
¡Aún sus flores te da la primavera
y ya tienes el alma envilecida!… Ya llegarás a ver, aunque no quieras, el horizonte oscuro de tu vida.
Desdeñas los sagrados embelesos
del casto hogar de la mujer honrada; y audaz ostentas el vender tus besos las llamas del infierno en tu mirada.
Manchas el suelo que tu planta pisa
y manchas lo que tocas con la mano; te dio Lucrecia Borgia su sonrisa y Mesalina su perfil romano.
Brota el deleite de tus labios rojos;
se aparta la virtud de tu presencia; porque más negras, más negra que tus ojos, tienes, mujer, el alma y la conciencia.
Rosas de abril parecen tus mejillas;
mármol de Paros, tu ondulante seno; más… ¡ay!, que tan excelsas maravillas son del barro nomás del cieno.
Reina del mal: tú tienes por diadema
la infamia, que con nada se redime; el pudor es un ascua que te quema, el deber es un yugo que te oprime.
Tienen las gracias con que al mundo halagas
precio vil en mercancías repugnantes, y te envaneces de cubrir tus llagas con seda recamada de brillantes.
En este siglo en que el honor campea
no te ha de perdonar ni el vulgo necio; hieren más que las piedras de Judea los dardos de la burla y el desprecio.
Mañana, enferma, pobre, abandonada,
de la mundana compasión proscrita, el honor, cuando mueras humillada, sobre tu fosa escribirá… «¡Maldita!…»
POEMA 2:
POBRE FLOR
Manuel Acuña
«¿Por qué te miro así tan abatida,
pobre flor? ¿En dónde están las galas de tu vida y el color? »Dime, ¿por qué tan triste te consumes, dulce bien?» «¿Quién?, ¡el delirio devorante y loco de un amor, que me fue consumiendo poco a poco de dolor! Porque amando con toda la ternura de la fe, a mí no quiso amarme la criatura que yo amé. »Y por eso sin galas me marchito triste aquí, siempre llorando en mi dolor maldito, ¡Siempre así!»
¡Habló la flor!...
Yo gemí... era igual a la memoria de mi amor. |
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